Por Miguel Rivero. Foto: Andy Ríos
Entre Madeinusa, tu primera película, y La teta asustada, parece haber un encadenamiento sutil. La primera termina cuando la protagonista huye a Lima, mientras que en la segunda nos encontramos con un personaje distinto pero que ha seguido ese mismo recorrido y ya llegó a la capital.
Yo no me atrevería a hablar de continuaciones, aunque creo que hay vínculos. Ambas protagonistas están intentando salir de un yugo. En el caso de Madeinusa es externo, el de su padre. Y en el de La teta asustada es interno, del cual es más difícil escapar. Ambas pasan por un proceso hacia la libertad.
No estaba pensando tanto en los personajes ni en los argumentos de cada película, sino en una cierta continuidad en la construcción de tu obra.
Personalmente, sentí que Madeinusa me había llevado por un proceso de luz a oscuridad, donde además había abierto una herida. La película en sí planteaba una problemática sin ningún tipo de esperanza. Y en caso la haya habido en el final, ésta era muy sinuosa. Con La teta asustada tenía una necesidad de preguntarme si realmente podía encontrar un proceso inverso, de la oscuridad a la luz, pero sin caer en ningún ‘happy ending’. Todo lo contrario, quería una búsqueda real, saber si era posible curar la herida que me había abierto personal y profesionalmente.
Pero se diría que fue La teta asustada y no Madeinusa la que te produjo algo más personal, que se relacionaba más íntimamente contigo.
Una cosa no tiene que ver con la otra. Yo no he hablado de lo personal, porque el proceso de La teta asustada cuenta con la experiencia de haber hecho Madeinusa, y de utilizar herramientas de una manera más sincera, sin ocultarme. No porque antes haya querido ocultarme, sino porque no tenía la acumulación de experiencias para salir de los huecos sin influir negativamente en la película. En La teta… yo he sentido una madurez profesional porque hice mi discurso legible en todas sus dimensiones. A través del aprendizaje técnico y emocional uno logra mejorar su capacidad de expresión y hacer que todo el equipo lo respire. En Madeinusa, eso me quedaba descolgado.
¿Hacer tu película en Lima te permitió acercarte a una experiencia más cercana a la de un pueblo perdido de los Andes?
Lo mismo que en Madeinusa, porque la experiencia que yo cuento no es para nada vivida por mí. Que se narre en Lima no ha hecho más fácil el camino, al contrario; Lima es más caótica, grande y difícil de rodar. Un pueblo tú lo dominas, es tuyo y llega un momento en que caminas por él y es como si fuera tu casa.
¿Tuviste alguna influencia, imagen o estilo marcado cuando abordaste la creación de la película?
Muchos. A nivel cinematográfico te podría hablar de cuatro o cinco influencias claras para esta película, porque voy cambiando según el tema. Me ha ayudado mucho el trabajo de Bela Tarr, por ejemplo.
Las escenas dentro de la casa me recordaron mucho a Lucrecia Martel.
Me encanta Lucrecia Martel. No la he estudiado para la película, pero sí tengo una relación de fascinación por su cine. Quién sabe, también se va integrando al universo sensorial de uno.
Me gustó mucho el trabajo que haces con Magaly Solier. Para ser una actriz amateur que se ha formado contigo, de la primera a la segunda película ha habido una evolución bastante fuerte en ella.
¡Y en mí también! Ambas pasamos de la ‘primera experiencia’ a algo más. Sí te puedo decir que tengo una relación fácil con Magaly y un diálogo sensorial de captar las mismas cosas, de comunicación muy directa.
Imaginaba que le habías pasado películas de Tsai Ming-Liang. Su actuación es tan contenida que me lo hizo recordar, porque justamente logra lo contrario: mucha expresividad con mínimos recursos.
No trabajo con películas. Si lo hice en cambio con el concepto del yoga, porque lo había practicado los meses anteriores, y me gustaron sus recursos para la actuación, conteniendo la energía y la respiración para aprovecharla adentro.
¿Y el resto del reparto?
Voy mezclando: Susi Sánchez, 'Aida', es una actriz profesional muy conocida en España que hizo un trabajo lindo y rotundo.
El suyo es un personaje divorciado y ajeno a alguien como Fausta.
Hay un divorcio pero también una esclavitud. Ambas son muy parecidas en el fondo. Tienen miedo, están encerradas, temen a la muerte. De alguna manera conectan y se entienden por eso.
Aunque una se aproveche de la otra…
Ambas se aprovechan. Es a través de esta relación que Fausta por primera vez cambia y crea un movimiento interno, porque antes se cantaba a sí misma y es cuando saca esa voz al exterior, con todo el sufrimiento, que empiezan a ocurrir cosas en ella. Para nada critico la mezcla sino lo contrario, la película rechaza lo hermético, que termina desatado.
Me gusta cómo manejas el tema sexual. Madeinusa se da en una temporada de carnaval, es incestuosa, mientras que en La teta… esto es más contenido.
En La teta… se muestra un aire nuevo desde el punto de vista de la autoestima y de la relación de igual a igual que hay con el jardinero. Yo tengo una herencia de Arguedas en ese sentido, de la mirada de lo sexual como una situación. En Madeinusa esto se desencadena de otra manera que en La teta… , en el sentido de que muestra una esperanza siempre que haya una mirada de aceptación mutua, desde la autoestima, desde la salud personal.
Un no peruano creería que en tus películas hay mucha carga documental, pero un peruano se da cuenta de que has creado un mundo propio con retazos de imágenes un poco más realistas.
Creo que todo depende del espectador. Además, hay una estructura muy canónica y funcional en todo, con herramientas para que las leas. Lo verosímil es para mí algo que tiene que ver con la historia, de cómo armo el cine. Entrar en un universo y sentirme parte de él sin cuestionarme, porque sino eso me saca de la película. Si yo me lo creo, ya estamos bien.
Quizá vivir y escribir en Barcelona te ha influido en esa construcción que has hecho a la distancia de tu país.
Creo que todo influye en la vida. Puedes hacerlo desde el Perú o lejos de él. En mi caso se dio así, me ayudó y abrió muchas puertas, pero no sé que hubiera pasado de haber sido de otra forma. -MR".